Parque Vega de Triana

Pradera y arbustos combinados en el espacio libre.
/ Foto: Publicación del proyecto Parque Vega de Triana.

El proyecto del Parque de la Vega de Triana debía asumir los puntos fijos que marcan los límites bien definidos de este territorio: el Cauce del Río y su Ribera, el Muro de Defensa de Triana, el Paso Territorial Norte unificados en el puente del Patrocinio, y el Paso Territorial Sur que se ha desarrollado a ambos lados del primitivo viaducto de San Juan, mediante dos nuevos puentescarreteros (de Juan Carlos y de Reina Sofía), y el Paso Ferroviario de la Línea 1 del Metropolitano de Sevilla.

El rasgo que caracteriza la nueva urbanización de este espacio viene determinado por la construcción de un nuevo Muro de Defensa dispuesto en paralelo al Cauce de la Corta que se corona a una cota elevada (+8.50m) y que en sus extremos norte y sur gira disponiéndose en dirección perpendicular para unirse a la defensa originaria, creándose así un recinto estanco a inundaciones.

Esta operación determina en esencia la composición general de la urbanización dotándola de dos áreas bien diferenciadas: la Ribera, entre la lámina de agua y el nuevo muro; y el recinto interior del Parque entre los muros nuevos y originarios. El acierto del proyecto en parte reside en haber retirado de la lámina de agua las trazas de esta nueva defensa dejando una gran latitud en la Ribera.

Además, para el acceso y recorridos del Parque, estos elementos que sobresalen de la planicie general han sido interpretados para situar los recorridos en bicicleta o para crear paseos pedestres que amplían la vía circulatoria situados sobre el muro de Defensa de Triana, convirtiéndola en un balcón corrido donde observar el paisaje general. Estos flujos circulatorios sobre La Mota constituyen verdaderos oteros tanto de la ribera como del interior, asemejándose a los caminos elevados situados sobre los polders holandeses.

Por otra parte, la ordenación, de modo realista, mantiene en su interior otra serie de preexistencias fijas como son las instalaciones del Instituto del Deporte, los aparcamientos reservados para la Feria de Abril, la gran parcela para instalaciones eventuales y huertas como la del Carmen, así como parte del viario de articulación interior, lo que supone una economía de medios.

Vista de la zona utilizada como aparcamiento para la Feria de Abril, con el Aljarafe de fondo.
/ Foto: Publicación del proyecto Parque Vega de Triana.

Estratégicamente se sitúan tres entradas de tráfico rodado desde el muro de defensa originario, suavizando sus rampas de entrada que se acomodan en el talud mejorado del mismo; una de ellas especialmente concebida para el acceso de autobuses.

Completándose el acceso peatonal y rodado desde la extensión Oeste de Triana, por un paso a distinto nivel bajo el muro de defensa que está dotado de compuertas para su cerramiento en caso de crecidas.

El viario interior de trazas paralelas al cauce del río y en sus extremos perpendiculares cierra un anillo circulatorio y organiza entre sus calzadas las diferentes parcelas de los equipamientos citados ya que el aparcamiento del ferial se lotea, quedando estas parcelas disponibles para su ocupación eventual profusamente arboladas según una retícula proyectada para ordenar las plazas de aparcamiento. En el resto del Parque, menos condicionado, se han plantado praderas que ofrecen mayor libertad de uso a los paseantes.

El compromiso por asumir la realidad de sus actuales usos también condiciona la conformación del nuevo Parque Vega de Triana que sin duda mejorará en el tiempo con el crecimiento de su seleccionada y cuidada reforestación, pero también por aliviar la pesada carga que estos usos le imprimen. Además, la obra no es más que una primera intervención en la que se modela los rasgos generales de su estructura, siendo necesaria para convertirlo en un lugar de estancia y encuentro ciudadano, un verdadero lugar público y social, dotarlo de la superestructura necesaria como bancos, fuentes, iluminación nocturna, pérgolas, kioscos veladores, etc.

Y sin duda uno de los más bellos escenarios del Parque será el tratamiento que debe recibir la amplia y extensa ribera preservada, que sin dejar de ser un espacio de forestación y crecimiento natural se modele como un espacio poético que permita el encuentro afortunado del territorio de la ciudad con el río.

Antonio Barrionuevo
Catedrático de Arquitectura
Universidad de Sevilla

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