El Parque de María Luisa

Parque de María Luisa.

El Parque de María Luisa es una zona verde de primer orden en la ciudad de Sevilla. Y esto es así porque su historia es la historia de la ciudad, de su río, de su Feria, de la realeza aquí afincada. El Palacio de San Telmo no queda tan lejos y rodeado por naranjales que, con el tiempo se transformaron en jardines. Antigua Escuela de Mareantes, vio nacer en él a los infantes frutos de la unión del duque de Montpensier y la infanta María Luisa. Lecolant, su jardinero francés tuvo la ocasión de cuidarlos y mimarlos. Se cuentan por cientos los hoyos de plantación que desde 1848 facilitaron la presencia de los, hoy añosos, árboles, entre los que destacamos el inigualable ciprés de los pantanos que preside la Glorieta de Bécquer.

A esa época esplendorosa le sigue su donación a la ciudad de Sevilla en 1893. Una donación necesaria para que esta urbe pudiera conectar su zona portuaria con la estación de trenes de Cádiz (hoy de San Bernardo). Pero en 1910 se llama a un paisajista francés de renombre, J.C.N. Forestier, para transformar parte de este plantío en una amplia zona donde albergar una exposición internacional. En abril de 1914, coincidiendo con la feria de Sevilla, se abre al público. Pero no es hasta el año 1929 en que tuvo lugar la inauguración oficial, de manos del rey Alfonso XIII, de la Exposición Iberoamericana.

Detalle de una de las fuentes.

Parque en cuyo interior descubrimos un trazado a base de caminos rectos que se cruzan a 90 grados (trazado ortogonal) pero es la espesura de su arbolado y lo intrincado de sus arriates lo que hace confundir al paseante y se pregunta si todavía no se ha marchado el espíritu romántico de los Montpensier.

Pero es su eje del agua sobre el que se incardina todo el conjunto. Desde el Monte Gurugú hasta la escultura de la insigne infanta hay trazada una línea recta imaginaria que el paseante debe descubrir. Descubrir para entender, entender para ver, ver que la cerámica y el seto recortado son reminiscencias de nuestros jardines más propios: los jardines hispanomusulmanes. Todo esto y más lo podremos descubrir en este parque, no sólo su hermosa vegetación, no sólo el trinar de los pájaros o el azulejo costumbrista.

Rafael Blanco Almenta
Especialista en jardines históricos