Parque de las Riberas del río Guadaíra. Sevilla

Parque Riberas del Guadaíra.

La actuación ha supuesto la Regeneración y Recuperación Ambiental de Espacios libres y Zonas verdes de las márgenes del río Guadaíra, englobadas dentro del Convenio Marco de Colaboración entre el Ministerio de Medio Ambiente, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Gerencia Municipal de Urbanismo de Sevilla para la realización de obras comprendidas dentro del Plan de Restauración Hidrológico–Forestal y de Protección de Cauces en el Municipio de Sevilla.

El río Guadaíra es el afluente de la margen izquierda del río Guadalquivir que históricamente ha canalizado los vertidos incontrolados de su cuenca, tanto de poblaciones como Alcalá de Guadaíra o del sector sur de Sevilla, como de los tejidos industriales que han ido creciendo entre estos dos municipios. Además su cauce inicial ha sido modificado, de modo que su desembocadura al río Guadalquivir se produce actualmente una vez superada la esclusa de la dársena donde se desarrolla el puerto de Sevilla.

Este carácter marginal, ha eclipsado el papel que históricamente había jugado como soporte de la industria harinera, con un rosario de molinos a lo largo de su cauce–en el ámbito de este parque se encuentra el de San Juan de los Teatinos y el demolido de Judea-, de una importancia tal que incluso el tren que recorría su margen derecha entre Sevilla y Alcalá de Guadaíra se le conocía como el tren de los panaderos, y al propio municipio como Alcalá de los Panaderos, lo que le confiere un carácter patrimonial de primer nivel.

Pero el río Guadaíra se ha desvelado como un elemento estructurador entre los tres municipios: Alcalá de Guadaíra, Sevilla y Dos Hermanas, término municipal este último donde vierte el canalizado cauce actual en el río Guadalquivir, hasta el punto que supone un potencial importante a la hora de dotar de una columna vertebral en el sistema de espacios libres al Área Metropolitana de Sevilla.

OBJETIVOS
El principal objetivo del proyecto ha sido integrar en una sola zona las distintas bolsas de suelo que conformaban las riberas del río, y que se habían ido seccionando por la implantación de distintas infraestructuras, conectándolas entre si para que pueda entenderse como unitario, cuidando especialmente las colisiones con los barrios colindantes, pues la mejor forma de evitar su marginalidad es la afluencia de su población, de aquí la importancia de establecer esa permeabilidad, rodada y peatonal, con la trama adyacente.

En segundo lugar, el proyecto ha pretendido rehabilitar la infraestructura hidráulica, tanto mediante el saneamiento de las aguas y del cauce del río, como con intervenciones en las márgenes que respeten la función de estabilidad y permitan una mayor capacidad de integración paisajística con el resto.

Esta integración paisajística ha afectado tanto a los elementos estructurales del parque –SE-30, río Guadaíra, infraestructuras de los bordes- como a los elementos del patrimonio cultural, fundamentalmente los molinos y el resto de las huellas que quedaban del pasado hidráulico.

En este sentido, se ha garantizado el mantenimiento de una lámina de agua en el río Guadaíra mediante una secuencia de azudes que van articulando los niveles, permitiendo los desvíos a los distintos canales preexistentes, que se recuperan como parte de la infraestructura hidráulica previa.

Parque Riberas del Guadaíra.

Entre los azudes, el más importante es el del molino de San Juan de Teatinos, que estaba sellado por los sedimentos que el propio río había ido decantando, lo que había provocado un desvío del propio cauce de casi cien metros. La actuación en esa zona, en la que se ha creado la base de un centro de actividad lúdico-recreativa, se ha basado en la recuperación del propio molino, y también en la creación de una lámina de agua apoyada sobre el citado azud.

Se ha recuperado igualmente el canal de suministro al antiguo molino de Judea, y de desagüe de la Universidad Pablo de Olavide, ambos con aguas limpias, aprovechando los trazados preexistentes, de los que quedan suficientes huellas en el lugar. El primero, ha conllevado una investigación arqueológica que ha desvelado su estructura completa, mientras que el segundo se ha incorporado como parte de la infraestructura de riego para generar un ecosistema de mayor humedad en la zona, junto con toda la labor de reforestación contemplada.

La infraestructura hidráulica, compuesta por un sistema de balsas abastecidas desde un sondeo próximo al río, se ha completado con un sistema de riego para los huertos vecinales que se han situado en el borde con la trama urbana de la ciudad, cuya intención es que la población haga suyo el parque y se convierta en una seña de identidad para el barrio. Estos huertos vecinales, que se gestionarían por la Asociación de Vecinos, serían concesiones durante un tiempo determinado, para garantizar el buen uso de los suelos y que realmente se mantengan en producción.

El sistema de balsas, que se alimentan por gravedad y sirven para la infraestructura de riego, se vinculan a las áreas de estancia, entendidas como enclaves específicos del parque donde propiciar las actividades públicas, tanto de descanso como de ocio. Toda esta estrategia se basa, ineludiblemente, en el hecho del uso público de todo el ámbito del parque, así como del dominio público hidráulico del río Guadaíra, pues en este hecho está la base de todo lo demás.

En cuanto a la red viaria, a los nuevos viales propuestos por el Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla, se ha incorporado una red de caminos de distinto carácter. En unos casos se trata de viarios exclusivamente peatonales, según una trama que permite acceder a todos los puntos del parque y salvar las barreras que, en cada caso, se van planteando. En otros, se trata de viario mixto, es decir, un viario con un control de acceso para vehículos rodados, además de los de servicios públicos y de emergencias, que conectan con los viales principales existentes o proyectados por el PGOU.

Junto a estos viales y en lugares próximos a los centros de actividad, se crean unas bolsas de aparcamiento, punto a partir del cual se recorre el parque a pie, independientemente de que el viario peatonal está vinculado al carril bici. Este trazado viario se ha completado con una serie de pasarelas peatonales de madera para salvar los cauces y canales, atendiendo a las características específicas del lugar en el que se encuentran.

Y, sobre todo lo anteriormente dicho, se ha creado una gran cubierta vegetal, mediante una labor de reforestación que ha permitido conformar una masa arbórea con especies autóctonas, que quiere facilitar el uso del parque por la población como lugar de ocio con el acondicionamiento ambiental y los equipamientos correspondientes para su desarrollo, y también conformar un proyecto paisajístico que responda a la situación precisa dentro de cada ámbito.

En este sentido, es importante la estrategia dibujada de partir de una estructura geométrica bien definida en el borde de contacto con el barrio adyacente a la carretera de Su Eminencia –en la que se insertan los huertos vecinales anteriormente descritos- y el soporte para un mercadillo semanal, que se va desdibujando a medida que se va alejando de este lugar y se aproxima a los elementos más naturales como el propio cauce del río Guadaíra, convirtiéndose en masas orgánicas de vegetación, articuladas por el bosque galería en las márgenes del propio río o del canal.

Parque Riberas del Guadaíra.

En cuanto a las especies, se ha optado por un conjunto de especies autóctonas, en función del lugar en el que se implantan y en la mezcla de especies de hoja perenne y caduca, pues determinados lugares de estancia necesitan soleamiento durante el invierno y sombra durante el verano, de aquí la elección de especies de hojas caducas, frente al mantenimiento de determinados parajes con una imagen constante como referencia paisajística durante todo el año, utilizando especies de hoja perenne, aunque el color varíe sustancialmente a lo largo de las estaciones.

INTERVENCIÓN PAISAJÍSTICA
La integración paisajística de todo el ámbito comprendido en el Parque de las Riberas del río Guadaira ha sido uno de los objetivos clave de esta actuación, para erradicar la imagen de un erial sin cualidad alguna, con algunas masas vegetales ligadas al propio cauce del río o bien a una actuación previa de reforestación, sin ningún sistema de riego, que se detectó insuficiente.

Pero junto a esto, se ha optado por la creación de un paisaje, entendido como la manipulación del territorio para responder a la escena urbana y territorial, cuidando las visuales, reduciendo los impactos e integrando la diversidad de elementos ajenos y preexistentes que se dan en el lugar como parte de su patrimonio.

Este proyecto paisajístico, ha pretendido trascender a una mera reforestación de los espacios comprendidos en sus límites, dando respuestas específicas a los condicionantes que, en cada punto, se presentan. Así, el territorio, cuya topografía es sensiblemente horizontal, escindido por la autovía SE-30, tiene unas cualidades bien distintas en cada uno de sus bordes, encontrándonos con parajes singulares que obedecen a enclaves que hay que poner en valor, pero supeditados a la integración como un elemento unitario de esta diversidad.

Este es el motivo por el que parte de una geometría ortogonal y precisa junto al borde urbano consolidado, respondiendo así a la trama del propio barrio, para ir diluyendo esta geometría en formas más orgánicas que tienen que ver con su aproximación al cauce del río –río vivo y, por tanto, con un trazado sinusoide- y a los ligeros escarpes que se producen en su extremo suroriental.

De igual manera, los huertos vecinales –una experiencia comentada, que se gestionaría por la Asociación de Vecinos- se sitúan en las zonas próximas a la ciudad consolidada, entendidos como un mosaico de color dentro de esta estrategia de reforestación, irrigados por la trama de acequias que se proyectan y acotados para uso controlado de los mismos.

Parque Riberas del Guadaíra.

A partir de ahí, la red de caminos van conduciendo a los lugares de estancia y esparcimiento, a los equipamientos propuestos, que se concentran en dos grandes áreas: la del molino de San Juan de Teatinos y la del desaparecido molino de Judea, poniendo en valor estos enclaves patrimoniales.

Y esta trama vegetal, que se va diluyendo para hacerse cada vez más orgánica, se integra igualmente con el bosque-galería de las riberas del río, manteniendo y mejorando las existentes.

En cuanto a las especies, todas autóctonas, se han diferenciado aquellas que corresponden a la implantación en las riberaspopulus alba, salix alba, fraxinus angustifolius, celtis australis y ulmus pumilla-, de las que apoyan la estrategia de reforestación con un bosque esclerófilo mediterráneoquercus rotundifolia, olea europaea var, sylvestris, ceratonia siliqua y pinus halepensis-, utilizando este último en áreas degradadas o sometidas a erosión, completando estas especies con las siguientes especies arbustivas –smilax aspera, chamaerops humilis, pistacia lentiscos, quercus coccifera, asparagus stipularis, asparagus alba, daphne gnidium, rhamnus alaternus, rhamnus oleoides, retama sphaerocarpa y spartium junceum.

Por último, en las zonas próximas a las zonas de equipamientos y en la red de caminos y lugares de estancia se han utilizado gleditsia triacanthos, robinia pseudoacacia, melia azederach, platanus hybrida, morus alba, celtis australis, ceratonia siliqua, cersis siliquastrum, populus sp, ulmus sp, acer sp , prunas sp, aesculus hippocastaneum y pinus sp, incorporando en estos lugares las especies arbustivasvites agnus-casti, punica granatum, viburnum tinus, jasminum officinale, jasminum nudiflorum, jasmnum polyathum, pittosporum tobira, syringa vulgaris, nerium oleander, philadelphus coronaries, photinia serrulata, eunonimus sp, pyracantha coccinea, cotoneaster occidentales, ligustrum vulgare y datura arborea.

El objetivo ha sido crear un parque sostenible desde las decisiones del proyecto teniendo en cuenta la climatología y las condiciones específicas del lugar, reduciendo el mantenimiento a los mínimos parámetros posibles y la puesta en valor del cauce del río Guadaíra como un elemento esencial de paisaje, segundo río de Sevilla junto con el río Guadalquivir, y verdadero eje vertebral del área metropolitana de Sevilla.

FICHA TÉCNICA
Arquitectura y Paisaje: Dr. Arquitecto: Francisco Gómez Díaz (LANDP Arquitectos Asociados S.L.) + BAUM arquitectura
Consulting Ingeniería: APIA XX S.A.

Miguel Gentil Fernández
Francisco Gómez y (bau)m arquitectura

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