La Alameda de Hércules

Alameda Sur.

Sobre lo que fue en tiempos romanos brazo del río Betis y en el periodo almohade una laguna infecta heredera del rebautizado Guadalquivir, se realizará en 1574 una de las mayores empresas urbanísticas de la Sevilla del Renacimiento. La transformación de la antigua ciudad islámica y mudéjar en una Nueva Roma, cuyo exponente simbólico más notorio fue la transformación de la Giralda en 1568 por Hernán Ruiz, tendrá en la Alameda de Hércules uno de sus capítulos fundamentales.

Impulsado por el asistente Conde de Barajas, se saneará el espacio y realizará un paseo poblado con mil setecientos árboles y tres grandes fuentes públicas para goce y disfrute de los vecinos, un gran jardín que se monumentalizará en la cabecera con la instalación de dos grandes columnas romanas procedentes del antiguo templo de la calle Mármoles, culminadas ahora con las figuras de Hércules y Julio César, toda una reivindicación de la tradición latina y romana de la Sevilla más imperial, aquella ciudad que superaba los 100.000 habitantes y una de las más pobladas de Europa.

Frente al jardín cerrado u hortus conclusus (evocación de la huerta cercada, de honda tradición mediterránea y con innumerables ejemplos en la ciudad), Sevilla aporta al mundo la codificación de un modelo de jardín abierto o paseo arbolado producto de la racionalización del paraíso o locus amoenus de las tierras meridionales: las riberas de los ríos, húmedas y frescas, espacios de convivencia, pobladas en la Baja Andalucía principalmente por álamos (Populus alba). Un modelo de paseo o “alameda” que, desde Sevilla, se extenderá a toda España y América.

César López Gómez
Intérprete del Patrimonio, doctor en Geografía, licenciado en Filosofía y autor del libro Pasear Sevilla. El espíritu del jardín. Doce itinerarios para conocer la ciudad a través de sus jardines (2016).

Inscríbete en la visita guiada a la ‘Alameda de Hércules, la primera de las alamedas’