¿Tiene condiciones el Parque del Guadaíra para constituirse como el gran corredor verde metropolitano del sureste de la ciudad de Sevilla?

Parque del Guadaíra.

La conversión del antiguo cauce del Guadaíra -que había quedado como un espacio residual y degradado- en un parque era una larga aspiración ciudadana que se ha resistido a verse cumplida por sucesivas dilaciones y controversias, pero el resultado no ha decepcionado, y este lugar ya es un espacio vivido y disfrutado por un número creciente de usuarios de las seis barriadas vecinas: Polígono Sur, Pineda, Pedro Salvador, Guadaíra, Los Bermejales y Heliópolis. Este parque, por sus dimensiones y peculiaridades, está llamado a desempeñar un importante papel a nivel metropolitano, tanto como espacio libre, como por su función de corredor verde y en la conectividad física por su carril ciclista y su vía peatonal: debe ser un corredor ecológico, pero también jugar un papel articulador y soporte de la movilidad urbana. Es también un espacio de convivencia e integración social: supone una oportunidad de gran interés especialmente para los vecinos del Polígono Sur, sector de la ciudad segregado físicamente, al permanecer aislado por grandes infraestructuras, y socialmente al sufrir exclusión económica y rechazo por los tópicos que sufren sus vecinos. Es por ello por lo que hay que reforzar el papel del parque como espacio de convivencia y punto de encuentro en el que se derriben estigmas y prejuicios.

El Parque tiene continuidad física con el de los Bermejales (30 ha), y solo está separado por la Avenida de la Paz del Parque de Riberas del Guadaíra (41 ha). En su conjunto los tres configuran la zona verde más extensa de la ciudad, con 131 ha. La construcción de un carril ciclista de 3.800 metros de longitud, junto con su viario peatonal configura un espacio de gran potencialidad para la movilidad alternativa y singular dentro del sistema de espacios libres de Sevilla y su área metropolitana. Sin embargo, para aprovechar sus potencialidades y para que cumpla las tres funciones exigibles a un corredor verde (ecológica, como lugar de esparcimiento y soporte de la movilidad no motorizada), es necesario resolver o minimizar las importantes carencias y amenazas y fomentar sus muchas potencialidades, lo que se expone de forma muy breve:

– La dimensión ecológica y paisajista: para alcanzar este objetivo creemos necesario en este aspecto que se cuide el patrimonio forestal ya existente, para que madure sin incidencias negativas, y se fomente una ampliación del arbolado existente en este parque, fundamentalmente con especies autóctonas,

– El parque como espacio de ocio: el parque se abrió prácticamente sin equipamientos, y por ello no puede cumplir las funciones para las que potencialmente está dotado. Aunque se ha hecho un esfuerzo estos cuatro años, sigue siendo imprescindible todavía cubrir déficits básicos, muy demandados por los usuarios.

– Un recurso para la movilidad no motorizada con vocación metropolitana: con el objetivo de mejorar las prestaciones ecológicas y potenciar su capacidad de soporte de tráfico peatonal y ciclista, el parque debe potenciar su papel como corredor verde completando su conectividad con la dársena del Guadalquivir y con el parque de las Riberas del Guadaíra y desde aquí por el río hasta Alcalá de Guadaíra y Los Alcores. En este sentido, el sector urbanizable de Palmas Altas, donde hoy está muy avanzada la implantación de un gran centro comercial, juega un importante papel como nodo conector del corredor verde del Guadaíra con los nuevos espacios libres previstos en Palmas Altas Sur, el Cortijo del Cuarto y el Nuevo Cauce, función que debe ser valorada por los gestores del urbanismo municipal. De igual manera el recinto portuario vecino donde -se localiza el trasladado puente de hierro o de Alfonso XIII- constituye un espacio estratégico, nodo igualmente de conexión entre el corredor verde del Guadaíra y el configurado en sentido Norte-Sur en los aledaños de la dársena del Guadalquivir.

La respuesta a la pregunta inicial es: el parque aún no cumple la función de corredor metropolitano, pero tiene condiciones para ello por sus dimensiones y configuración. Una actuación coordinada de las administraciones interesadas (principalmente el Ayuntamiento, y también la Autoridad Portuaria, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio) , y -ésta es la buena noticia- no demasiado onerosa, lo habilitaría para ejercer estas funciones, lo que redundaría de manera extraordinaria en la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la ciudad de Sevilla y de su área metropolitana. Sin embargo, algunas de las decisiones públicas que se pueden tomar de forma inmediata, por ejemplo sobre Palmas Altas, o sobre el puerto, suponen amenazas importantes que condicionarían el futuro potencial de este corredor.

Antonio Fajardo
Asociación Parque Vivo del Guadaíra
https://plataformaparqueguadaira.wordpress.com/